Debemos tener cuidado con quién nos involucramos.
Estar muy alerta.
Como si cada paso que diera estuviera fríamente calculado. Como un manual a seguir.
Te va a decir que eres linda, que tienes una sonrisa bonita, te pregunta casi todo, haciéndote creer que le importas, que tienen varias cosas en común y te hará reír casi todo el día.
Te hará pensar que tienen química y te arriesgarás a entregar un poquito de tu corazón cada vez que hablan.
Dejarás de hacer ciertas cosas y harás otras que antes no las hubieras hecho así las pienses mil veces.
Te contará sus problemas para luego sacarte en cara que sabes todo de él y que no te puedes "quejar" de nada.
Te manipulará de tal manera que empezarás a pensar que tiene razón, que la forma en que piensa es la correcta y la única persona equivocada eres tú.
Te hará cómplice de sus locuras y sin querer tu pensarás que te estas convirtiendo en alguien importante en su vida.
Las madrugadas no serán las mismas porque ahora esta él presente.
Dormirás super tarde y llegarás con mil ojeras al trabajo, pero con una sonrisa enorme en el rostro porque recuerdas que estuviste charlando con él.
Una de esas noches te hará creer que te ha confesado sus secretos. Y ya te crees especial.
Pasarán los días y lo único que quieres es estar con él y saber más de su vida.
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De pronto, ya no te escribe.
De pronto, te comenta que esta ocupado y tiene cosas que hacer. Quiere estar bien, pero esta mal.
Te dice que su vida es un infierno y no quiere que seas parte de él.
Te busca pero te aparta. Te dice que te quiere pero no hace nada para que te des cuenta de ello.
La palabra "te quiero" empieza a parecerte tan débil y tonta. Tan vacía y falsa.
Empiezas a darte cuenta que no es lo que esperabas, lloras.
Decides dar un paso al costado.
Te pide que no te vayas, porque cuando realmente quieres a alguien no lo abandonas.
Y te vas a la mierda.
...Regresas. Quieres demostrarle cuánto te importa.
Pero no hace nada para que te quedes. Solo te incentiva querer desaparecer.
Simplemente te deja ahí. Haciéndote sentir tan estúpida que tú misma te sorprendes.
Te hace cuestionar si es una buena persona o no.
Y luego recuerdas las mismas palabras que salieron de tu boca alguna vez: Las personas buenas y malas no existen... Lo que existen son las acciones buenas y malas. Esas son las que definen a una persona.
Entonces te sientes libre.
Y deja de importante todo. Solo te enfocas en tu bienestar. Querer estar tranquila y comienzas a pensar en ti solamente.
Él se desespera y te busca. Es tarde ya.
Sabes que lo quieres. Y aceptas ese sentimiento.
Pero no es suficiente. Ya no.
Aceptar que quieres a una persona y aprender a vivir con ello no es fácil. Lo único que esperas es que ese sentimiento poco a poco vaya disminuyendo con el pasar del tiempo y aprendes que antes de querer a alguien, debes quererte a ti misma.
Y para demostrarte que te amas, debes solo aceptar el amor que te mereces y no lo poco que te ofrecen.
Cuando todo ese proceso termina. Encuentras tranquilidad absoluta.