martes, 2 de diciembre de 2014

La postulante.


Cuando un relación termina siempre se piensa en las dos personas que formaban esa unión, lo penoso que debió haber sido para ambos dar fin a esa larga rutina de estar juntos y ser felices pero que lamentablemente llegó a su fin.

Independientemente de los motivos que hayan provocado el rompimiento, una de las dos partes siempre sale dañada, herida, rota.

Siempre se escribe del dolor que causa la separación, 
La persona que dio más.
La persona que recibió poco... o nada.

Y, hasta yo misma he escrito sobre ello y he pasado por eso. 

Me terminaron y he llorado días y semanas. 

Sé el dolor que se siente, ese hueco que empieza a crecer en tu corazón y que se expande por todo tu cuerpo a tal punto de hacerte caer en una depresión incontrolable.

Esa sensación de no querer saber nada de la vida y simplemente refugiarme en las sabanas de la cama y estar ahí por días.

También he dado fin a una relación y sé exactamente la expresión que pone la otra persona, la impresión que causa. 

No es que sea mala persona, pero mientras hablaba con esa persona y daba fin a la relación, lo miré fijamente tan solo porque no quería perderme ninguna expresión en su rostro...

Debo haber tenido la misma cara o peor.

Es una variedad de cosas de las que se habla cuando una relación termina.

Hasta sé qué es lo que siente cuando una de las personas de aquella relación, intenta rehacer su vida. 

Sé maso menos qué pasa cuando se conoce a alguien más. 

Pero de lo único que no se habla, de quién nadie se entera, es de esa torturante sensación de ser "la postulante".

¿No saben qué es?

La postulante es aquella persona, sea hombre o mujer, que -valga la redundancia- postula para ser el nuevo amor de ese ser dañado por la relación anterior.

Sé que para que alguien pueda rehacer su vida y darse la oportunidad tiene que estar preparada mental y emocionalmente pero también sé que es un proceso relativamente largo y que no todas las personas están preparadas para ello.

Hace unos días hablaba con una amiga bastante mayor que yo sobre el tema: "pero si es que no esta preparado para qué besa, por qué busca, por qué emociona de esa manera".

Ella me sonríe y me abraza: "Algunas personas tienen toda la intensión de poder superar, de poder componerse y arreglarse... pero a veces simplemente no pueden solas." 

Y un millón de preguntas vinieron a mi mente:

¿Él me necesita? o ¿necesita simplemente a alguien?

¿Quiere que lo ayude a rehacer su vida? o ¿Quiere probar si es que va poder hacerlo?

¿Realmente le gusto?

¿Podré hacerlo?

O me iré a la mierda en el intento.


Siempre se habla de la persona que quiere rehacer su vida y que desea salir adelante.

He jugado muchos papeles a mis cortos 22 años. 

He sabido ser la chica enamorada. 
La chica a quien le rompen el corazón.
La enamorada más feliz del mundo.
La mejor amiga. 
La comprensible.
La que ha llorado pensando que se le acababa el mundo.
Casi todo.


Solo hay una cosa que sé que no voy a dejar que me pase y es que no voy a ceder a nada que me hiera, que me haga daño y que sepa que no es sano para mi.


Porque al igual que decides si empezar ese proyecto, si aceptar ese trabajo, si mudarte... Si decides que la persona menos esperada te guste y te vuelva loca, al igual que todo, lo sentimientos y las decisiones se llevan bien parados.


Veremos qué pasa.



La postulante.